Voy solitaria, más que nunca

por una calle olvidada mirando las vidrieras

y en ellas, retratados mis años que alguna vez

(hace siglos) fueron mozos

el abrigo raido y gris

luctuoso como las canas

que intento esconder a costa de tintura

me pesa

quizás con el tiempo

se alargó

o yo me empequeñecí

de decepciones y muertes varias

desconozco esta cara de papel amarillo

llena de nostalgia por los que no están

por los que me han olvidado

por lo que fui

los saludables maniquíes me miran indiferentes

tan lozanos

tan fríos

en su desalmada esbeltez.

Luisa García