Eduardo Diaz junto a Gonzalo Rojas
 
 

SIN RUMBO

 

Quedo por el resto de la vida deshojando el azul violeta

de la araña delirante húmeda en aturdimientos y recuerdos.

Anudado a la hora furiosa que golpea mi cráneo y no deja dormir,

una dura bestia chupa los gruesos bordes de la polvorienta calle

por la que ese día transitamos y los vientos se iban de bruces

carcomiendo el duro mármol del instante.

Me quedo despierto bebiendo con mis metálicos ojos el océano,

un suspiro de sangre deshoja el momento del naufragio.

 

 

SERPENS

 

 

Ofidia, ofidia, nadan destellos dentro del que soy, tus ojos

alumbrando tinieblas, habitan mis socavones que

no tienen huellas dignas de mención, apenas líneas tormentosas.

Teñido de color oscuro era el reptil

incubado en las alforjas de la pena,

de lo todo, por oleadas arenas idas

van sepultándome de angustia,

y la máscara de la alegría, es arlequín desfigurándose

en los espejos de los días.

Turbulencia de la descontentadiza, sobrepasando recuerdos

y ternezas

ligera, alada, inocente soledad ardiendo bajo el sol

del medio día, dorada de hermosa apariencia,

atrapadora hasta el ahogo entre nostálgicas mallas metálicas

de silencio.

El enorme esqueleto de la serpens fabulata

enterrada de pétalos resecos

observa irónico,

lejos,

nosotros desterrados del paraíso.

 

 

DESCALZA

 

Crujen los nocturnos pasos de la seda,

tú cuerpo, una maravillosa danza

abiertas volanderas transparentes alas de azucenas.

Despiertan tus pasos éter y cielo, torrencial movimiento.

Mi Hurí da vueltas y vueltas sonidos,

cítaras, aires del Gobi o Samarcanda,

hermosa vientre de aguas plenas

caes en mi boca desesperada.

En los muros húmedos las amapolas de

tanto que nos decimos sin decirnos,

se han marchitado.

 

 

SIN PALABRAS

 

Silencio fue el que se ha guardado, y

vaga ramillete de malignas flores silvestres en mí,

encanto de colores y placer, aroma denso,

bestia furiosa,

hace polvo espeso y mudo las palabras.

Me rodeaste como agua de mar bella mía,

galopamos al cielo entre espumas

las hojas del infierno lanzaron su metal

y puñales de miedo.

 

..

COMO NO TE VI…

 

Lo que se encuentra en la superficie mimetizada,

consciente, pálido de ceguera, y mis respiraciones agobiantes,

sonaba la soledad en la red fría depositada en un fondo de lessonia

trabeculata, solo ví ese bosque de mar, y no sentí tus palabras.

Fue todo perfumado de yodos murmurantes que dan a mi alma

una luna de mágica mar turquesa que me silbaba con gestos y

una brea cascarosa cubre el dolor para no ser visto.

No me hallaste esta noche.

 

 

 

BESTIARIO

 

IV

El candil oscurecía los gritos

de la gárgola, el desierto había caminado

hasta agotarse, ninguna gota de agua

susurraba cántico alguno,

sólo las piedras hervían de sol

y hablaban mal de la luna.

¿Recuerdas cómo nos atrapó el sudor?

 

V

Sentimos las señales del desierto

en la sangre de los cactos que

reverdecen la roca, encienden de atacamita y

son los ojos de los dinosaurios enrojeciendo

los atardeceres en los copos

de arena, haciendo madrugar la tierra.

No estamos allí donde quedó la sombra

del viejo animal.

 

VI

La llama es una estrella errante que vaga

con su carga de lana y la historia Likan Antai,

cubre con la seda del polvo que pisan

sus delgadas patas, el color del medio día

cuando hasta el cielo ruega por una gota de agua.

¿Qué lugar es este amiga mía?

Aún no logramos descifrar el significado

de las notas de ese violín que ardió para nosotros

sus notas de arena y dunas.

 

 

 

 

Escritor, Eduardo Díaz Espinoza … un pedacito de su historia.

Poeta nacido en las tierras desérticas del norte de Chile (Antofagasta 15 de septiembre de 1937) ha dedicado su vida a la creación y la poesía. Ha publicado Los Mitos derrotados (poemas), Elegía al Chango López (poemas), Pequeña Guía Literaria: Aquelarre (alquelagarre), dice que morirá leyendo y escribiendo.

Poco dado a hablar de sus méritos, este prolífico escritor ha dedicado su vida a enseñar, sentir, descubrir y desarrollar la poesía a innumerables discípulos. Incansable en su creación, certero en sus imágenes, su verso ha hecho escuela, sembrando la semilla poética en sus múltiples talleres literarios.

Maestro y amigo, gracias por la poesía y feliz cumpleaños!