Y los viejos recuerdos abrieron la noche

que en su espesura semeja una miel azul

goteando en las esferas

de estas cicatrices de guerra

que signan mi vientre con su rúbrica

de vida y muerte.

Orgullosa de ellas

origen de mi prole

y una pelea ganada a la muerte que

con su hoz en alto

me aguardó sigilosa

una mañana de invierno .

Están allí, marcando territorio

en la pequeña llanura

como trofeos

testigos silenciosos

de mis más grandes batallas.

© Lu