LE LLAMAN BRUJA

Sospechosa de algún siniestro

la disipada pelirroja

sale de noche

y cabecea de día.

Mira de reojo sus tristezas

y el entorno vacío;

el desconcierto de sus ojos

casi siempre en territorio ajeno,

siente miedo de la noche

de la calle

de cualquier calle

también de la propia.

Sólo desea un pedazo de cielo

y volar.

TRANSGRESIÓN, DUDA Y RUPTURA

Me degrado en la rutina

sumida en un murmullo de voces insulsas,

de rimas disonantes,

en un parloteo sinsentido con el demonio semántico.

Allá lejos, en una pantalla imaginaria

resbalan las últimas letras

y se pierden sin rumbo

en la tempestad de mis pestañas.

La almohada cálida

me encuentra desnuda,

crepita mi verso

en callado coloquio me dice al oído

con palabras sencillas,

vacilante y con miedo

unas veces audaz

otras veces vacío.

Este amor llegó atrasado

tal vez por pura diversión

cuando yo estaba cautiva.

Poco importa la sintaxis,

sí la transgresión, la duda, la ruptura,

la orgía de diferencias en mi desarme interno

únicos puentes de esta locura.

María Beatriz Ortíz