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Enfrentado a la triste noticia de la mortal enfermedad, el autor de “La Ciudad” reaccionó de la única manera que podía hacerlo un “poeta 100 por ciento”, escribiendo. Fechado entre el 20 de mayo y el 2 de octubre de 2006, doce días antes del fin, “Veneno de escorpión azul” (Ediciones UDP) recoge minuciosamente los hechos cotidianos, los pensamientos, reflexiones, la memoria. Y los poemas que fueron surgiendo de esta experiencia devastadora.





El libro –del que publicamos algunos fragmentos- da cuenta de la derrota del escorpión azul, cuyo veneno es usado en el tratamiento del cáncer, frente al cangrejo, símbolo de la enfermedad. Pero también es el triunfo de una voz que, pese a su desaparición, seguirá viva en la literatura chilena.

MARTES 23 DE MAYO

Superada la consternación y la congoja por la noticia, un asteroide caído en Yucatán. La muerte, bomba, la explosión de un hongo atómico en la sangre. El anuncio del fin, el movimiento de la puerta que se junta sin viento dejando una grieta.

La mala noticia infiltra los exámenes urgentes y los hace tremendos, lapidarios. El dolor te procesa después de arrollarte. La mortalidad se hace una pena, la vida que te queda, un duelo.

¿Contra quien volverme enfurecido
por el despojo de mi vida,
a quién reprochar la interrupción
del hilo del relato?

Toda queja puede parecer injusta,
todo lamento una treta de debilidad,
toda confesión prueba de cobardía.
El rencor, la rabia por el arrebato.
Por el robo, el asalto, el atropello.

MIÉRCOLES 24 DE MAYO

El cangrejo
el cáncer es el adversario
de una lucha libre, ahora maestra,
te tiene cogido con una llave,
se esfuerza por plancharte.
Con la mano que golpea tiene
la pirámide cabeza abajo,
se endereza y recupera su lugar.

La llama de la vela con su parpadeo
te habla, sus palabras de esperma,
su telegrama solamente a ti (a tu nombre)
están destinados.

El cambio es invisible, incomprensible si uno se mantiene inmutable. El cáncer es un faraón que construye con retraso y previsión su tumba subterránea. En tu edad aportillada por aquí y por allá edifica sus ciudades funerarias.

JUEVES 25 DE MAYO

Certero y contundente golpe, tal vez mortal; peligroso y doloroso en todo caso. Habla con tu cáncer. Hazle preguntas a ese enjambre de células descarriadas que se alojan en tus pulmones. Escríbele una carta al cangrejo y pregúntale al cabrón por qué eligió tu pulmón como si fuera un par de rocas.

DOMINGO 28 DE MAYO

Trato de acostumbrarme a la idea de que ya no emprenderé aventuras nuevas. En adelante sólo retoco y corrijo lo escrito, completo los libros inconclusos. Me faltará seguramente el tiempo. Recibirán esos títulos la marca de lo incompleto y lo truncado.

Diario de vida y muerte, bitácora Terminal, caja negra que sobrevive al desastre. Las últimas palabras.

Un género sobreviviente postrero.
Los borradores de
un epitafio.
Los altibajos gráficos de una ficha
clínica.

LUNES 29 DE MAYO

¡Qué se yo si habrá luz y sombra o nada! Hasta aquí llego yo con mis palabras sublunares. El más allá precisa otras lenguas, con impensados sonidos y vocabularios.

Qué se yo si me espera otro mundo, un mundo nuevo detrás de otro!

SABADO 3 DE JUNIO

Ahora todo es cosa de vida o muerte. El cambio de planes abruma. El libretista te eliminó del culebrón de una plumada. La teleserie seguirá sus impredecibles meandros sin tí, sin tus últimos parlamentos. Ahora preparas monólogos, epitafios, epigramas, elegías, poemas a la muerte, despedidas de samurai, penúltimas palabras del lecho escuchando unas palabras de cello.

MIÉRCOLES 7 DE JUNIO

Toda muerte es un fracaso, viejo looser.
La luz alcanza cierto punto límite
donde se estaciona como un claro,
automóvil claro.
Los prójimos te consuelan y miman, te temen
y compadecen. Eres una herida
dolorosa
para los que te quieren. Tu anunciada
muerte los llaga. Te ocultas porque hieres,
tu presencia es abrasiva para los
que te estiman.
Te ocultas porque lesionas los
ojos del corazón.

MARTES 13 DE JUNIO

Reparar en las conmociones y réplicas después de dar la fea,
infausta noticia a mi hija y mi padre.
-Job / clamando / clamo
¿Qué he hecho yo para merecer la
atroz quimioterapia?
¡La endoscopía, la cintigrafía, los
rayos, el scanner?
No me digan que todo esto me pasa solo por fumar.

JUEVES 27 DE JULIO

Afuera la nieve duerme. Culpo a los miasmas, al smog, a la codicia, al tabaco de enloquecer mis células. Culpo a los miasmas, el miasma familiar, el miasma capital, el miasma laboral, el miasma sentimental.


LUNES 31 DE JULIO

Preferiría morir a la hora del crepúsculo,
cuando se incendia el horizonte,
el ceibo enciende sus lámparas,
cuando el mar se oculta en las tinieblas,
en la barca náufraga del sol.

Hablemos de las cesta mejor, del
canastillo
tejido por el pincel prolijo, de
grecas hechas con
verduras escamosas, de las correas
trenzada con flores.

El horror de estar dañado
como la manzana. El miedo a
tropezarse con la respiración y
sufrir el ataque de las tos
en público.
Estás en manos del
terremoto y la peste.
Ríndete al caos.

JUEVES 3 DE AGOSTO

Fuga hacia delante. Escribir más, seguir escribiendo lo que sea, a como de lugar, no importa a qué costo, da lo mismo el resultado. Fuga hacia delante versus retroceso en busca del retoque. Volver atrás cuando hay pocas maniobras /posibilidades hacia delante me parece acertado, ir a recoger lo abandonado y disperso, a examinar lo pasado por alto.

VIERNES 18 DE AGOSTO

“El mundo no será lo mismo sin ti”, “no te mueras”, me dicen moquilleando los amigos.

Antes de morir me gustaría oír a los niños. Las risas y los gritos de los niños. Los gorjeos jubilosos, inocentes y cándidos. El coro de los gorjeos inmaculados.

¿Quién me llora, quién se anticipa con su llanto y sus lágrimas?

JUEVES 24 DE AGOSTO

Mastaba o huaco
Abastecer de libros la tumba, serás inhumado, velado en tu biblioteca, estarás rodeado de inmediato entre tus cuadros y objetos queridos. En el más allá no desconocerás nada y a nadie echarás de menos, porque muertos y vivos te acompañarán.

MIÉRCOLES 31 DE AGOSTO

Miedo, si, a morir solo, sin una mano y sin los ojos amados, sin aquellas palabras que indican y muestran el camino. Así como uno no puede nacer solo. Mi partera te nombro, mi partera secreta. La comadrona de mis últimos y primeros días.

JUEVES 31 DE AGOSTO

Mis guachos queridos: no lloren ni me añoren. Recuérdenme como uno de ustedes. Pensemos que quizás empecemos una amistad nueva. Mírenme como el corresponsal de una dimensión simultánea, que supera la división muerte-vida. (Eso sí, no me jodan el espíritu).




Fragmento de Revista de Libros N° 947 - El Mercurio