Antonia del Río no deja de sorprenderme. Gana altura como los pájaros, vuela alto, planea, aprieta el nudo del misterio y prende la esencia de la palabra en cada verso. Sin duda, va descubriendo, cada vez más, esa contraseña, esa llave maestra, que nos conduce al mágico terreno de su poesía.
Lu.

NUEVE
Toda esta muerte disparada en las alturas,
tropieza en los muros,
acontece como un eco confuso en los rincones
enlutando el fango en las semillas.

Y oscura en el paso de las décadas,
danza la noche,
llevando equipajes de destrozos,
aires de nocturna complicidad en los llantos,
nombres inconclusos volando entre los pájaros.

En el agua las vértebras conjuran un nuevo amanecer
y somos un pueblo, y una tierra que se arma
un dolor en el ancho páramo del mundo
un viento silencioso cantando
una piedra leve que irrumpe en el aire inmóvil de la ciudad.



CERTIDUMBRE
Habrá un día claro que no enhebre,
la n o s t a l g i a
con tu nombre.



Antonia del Río
Copyright © 2006