Debo confesar que cometí un latrocinio. Visité el blog de un compañero poeta y le robé este poema. Jorge: está muy lindo este trabajo. Te lo dije cuando me lo enviaste por correo y en la referencia escribiste: "otro de mis ejercicios". Veo que le hiciste algunos cambios en favor del texto. Y te repito lo que pienso: los hombres bien hombres si lloran.

Un saludo afectuoso.

Lu

Los hombres no lloran

Los hombres no lloran me decía mi viejo,
cuando sólo era una migaja de huesos y sueños,
cuando el juego era la vida y la vida no dolía.

Pero ahora lo confieso, mi viejo lindo,
lo confieso.
Lloré hasta inundar las paredes con un llanto áspero,
lloré hasta encorvar el cielo y humedecer mis pasos,
lloré de llorar con la esperanza de apaciguar
las marejadas que aún se entrelazan en mis huellas.

Autor: Jorge González