Juan Emar
(1893 - 1964)
Un cosmos de palabras
Organizada en conjunto por el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional y la galería de arte Cité Jofré al Fondo, la exposición “Armonía: eso es todo” reúne una abundante selección de croquis realizados en los años 40.
“Los dibujos de Juan Emar son trazos del intento de una obra totalizadora, que alcanza su máxima expresión en esa novela monumental de más de 5.000 páginas llamada Umbral”, explica el poeta y conservador del Archivo del Escritor, Thomas Harris. “Pero también de los textos de carácter reflexivo y autobiográficos de sus primeros “Diarios”, que acompañan como una suerte de contrapunto a la expresión gráfica en esta muestra”, agrega.
Viajero frecuente entre América y Europa, regresó nuevamente a Chile en 1932, poco después de la caída de la dictadura de Ibáñez y poco antes de la muerte de su padre. Esta vez se dedicó a los libros que publicó en vida: Miltín 1934, Ayer y Un año, editados por Zig-Zag en 1935.
La crítica de la época guardó silencio. Apenas algunas reseñas dieron cuenta de la aparición de una nueva manera de escribir, de una narración que rompía con los esquemas tradicionales.
Emar no quiso saber nunca más de publicar una nota, un artículo, una opinión y, mucho menos, un libro. Se encerró a escribir una enorme novela, de la que apenas daba algunas noticias a sus más cercanos. Murió en abril de 1964, en Chile, sin haberla terminado.
“¡Han concluido los santos tiempos en que el artista amaba lo bello y lo trasponía en la tela para dulce gozo y reposo del hombre atareado!”, decía el escritor chileno Juan Emar (1893-1964) en sus Notas de Arte.
Emar desarrolló durante toda su vida, y en forma paralela a la escritura, una abundante obra gráfica. Un centenar de estas piezas están expuestas en la Galería de Cristal de la Biblioteca Nacional.




Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
......................................
Los comentarios están cerrados