Hola Ceci, no tengo mucho que contarte, me encuentro sumida en horas que se detienen, se quedan yertas; en lo improductivo de estos silencios míos sólo brotan estas letras:

No escucho el atardecer

Allá lejos sólo la cordillera blanqueda me habla del invierno

Dónde están mis ideas, mis palabras? Quizás a

A muchos estrellas de distancia.


Muero en esta quietud violeta y

Espero, espero, no se qué, no se a quién.


Hoy las horas han girado en un remolino de arena

Asida al silencio profundo del tiempo miro la

Blanca quietud y entristezco por

La gente, los náufragos, los objetos que

Alientan la ermitaña que mora en mí.


Huelo a lo lejos la mudez de los naranjos

O el aroma de una rosa que expira

Y siento el cansancio de todas las ausencias.

Un abrazo,

Lu