Tras publicar
A su regreso a Chile María Luisa Bombal se aloja en el Hotel Crillón. “Al hojear los diarios sufre un estremecimiento. En páginas de Vida Social ve la foto de Eulogio Sánchez que regresa de Estados Unidos, de su luna de miel, con su nueva mujer. En los oídos de María Luisa –la amante despechada- retumban las palabras del galán: Mi esposa jamás en la vida aceptaría dejarme libre. Como sonámbula, luego de tomarse algunos cointreaux en el bar, sale a buscarlo”. Corría el 27 de agosto de 1941. María Luisa porta en su cartera una pequeña pistola y lo ve venir. “Lo llama y él apenas la mira”. Insiste “y él le responde con una leve insinuación de sacarse el sombrero sin detenerse… Ella desespera y empieza a descargar su arma…“.
Sánchez recibe cuatro impactos de bala, pero no muere. No presenta cargos contra
A más de 60 años, Hernán Millas se pregunta: “¿Pudo ser su existencia diferente de no haber conocido a Eulogio Sánchez?”. Nadie puede escapar a su destino, respondió la escritora cuando una amiga le preguntó. El relato es uno de los diez que componen Grandes Amores. El Amor y Desamor de Pareja en Ejercicio de la memoria Tras Usualmente no muestra los originales, pero esta vez hizo una excepción. “Mostré a Armando (Uribe) el capítulo suyo y emocionado me escribió que le honraría haber sido su autor”. La historia de Uribe y Cecilia Echeverría es bien singular. El poeta vio por primera vez a su mujer en “una foto publicada en una revista. Tardó seis años en conocerla personalmente”. Pero una vez que se encontraron, no se separaron hasta la muerte de ella, el año 2001. Otro amor cruzado de poesía fue el que unió a Pablo Neruda y Albertina Azócar, una de las musas de los Veinte Poemas. Su relación estuvo oculta por años y sólo se confirmó tras la muerte del vate. “Es posible que los amores juveniles hubiesen quedado en el misterio, a no mediar un rapaz sobrino que descubrió ese paquete de cartas y se los fue a entregar a (el abogado) Sergio Fernández”. ¿Por qué ese misterio? “Neruda no dejó su nombre, tal vez por respeto a su amigo el poeta Ángel Cruchaga Santa María, con quien ella se casó en Distinto fue el caso de Pablo de Rokha, quien “hojeando ejemplares en la única librería de Talca”, encuentra el libro de poemas Lo que me Dejó el Silencio. “No suelta sus páginas, como tampoco la vista de la foto de la autora”. Está tan decidido que le anuncia a sus padres: “Me voy a Santiago a casarme con ella”. Se trataba de Luisa Anabalón, después conocida como Winett.
FLECHAZO
En esta colección hay de todo. Están Pedro Subercaseaux y Elvira Lyon, quienes sellaron un juramento secreto a principios del siglo XX. “Se casaron por un tiempo –conservando la virginidad- y años después se separarían cada uno a un convento. Después de 13 años de matrimonio fingido, el Vaticano les otorga la dispensa”. “El flechazo fue mutuo entre Sola Sierra y Waldo Pizarro”, miembros de las Juventudes Comunistas, relata Millas. Su historia es acaso una de las más trágicas. Tuvieron una vida plena hasta el 11 de septiembre de 1973. Pero tres años más tarde, Pizarro fue detenido y hasta hoy se encuentra desaparecido. El 1 de julio de 1999, un día antes de su muerte, Sola contó “que había tenido un sueño muy lindo: bailaba la cueca sola, pero de súbito aparecía su marido agitando su pañuelo”.
Mario Rodríguez –


Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
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