Hace un tiempo, tuve el agrado de compartir con ella en el taller literario Isla Negra. Claudia es una joven talentosa, sensible, poética, imaginativa. Creo que todo lo ve bajo un prisma lírico especial. Una mujer a primera vista suave, una rosa perlada en el amanecer, pero con un carácter determinante como un vendaval. Un dejo de tristeza, me parece, hoy llueve en su ciudad.

Tus antiguas amantes
deben tener heridas las palmas
de tanto sostener un pasado contigo que se cae a pedazos
ahora que todo confirma que has retirado las manos.
He visto como rasguñan tu nombre hasta viciarlo,
y cómo no asomas ni siquiera la curiosidad.
Será que ninguna de esas voces tuvo la verdadera llave.
Y he visto, las he visto proteger desesperadas tus huellas en la arena húmeda
negando que las olas son como el tiempo tocando la fragilidad de cualquier cosa.
Si te sonríen te mienten, porque lo hacen con la tristeza de los abandonados..
A veces vienen a preguntarme dónde estás,
como si alguna trampa me hubiera dejado para siempre en tus ojos,
y no pudieras ir más allá de mí,
pero aunque así fuera, ese no es mi triunfo.
Mi triunfo es no saber dónde habitas ni quien te habita,
y tener demasiado arrugadas las ganas de saberlo.
Mi triunfo es seguir lejos,
habiéndote lanzado al pozo de la dulzura.
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Es urgente precisar el momento en que la luz dejó iluminado el sitio vacío,
que como un animal hambriento, come lo que encuentra a su paso o al menos lo muerde.
Es urgente precisar el momento
en que mis oídos comenzaron a rodar como dos piedras sobre las cosas,
y los proyectos se lanzaron suicidas en un pozo lleno de fuego.
Las letras me llueven vacías, las vocales cerraron su vientre
y los acentos se desplomaron en las palabras.
No puedo sentarme en las sillas que no suenan,
no sé distinguir los colores que no hablan.
No puedo besar a nadie porque se me han hecho heridas en el gusto.
Respiro el presente y comienza la tos,
como si estuviera caminando entre los destrozos de un incendio,
y dudo querer compartirlo con alguien. La desgana no se comparte.
Los deseos se me han ahogado,
y la voluntad me alcanza para contemplar a los seres que no tienen más lenguaje que el movimiento.
A ratos el viento y los árboles parecen lanzar piedrecillas en el vacío y ocurre el milagro,
el sonido y el encanto,
pero es tan corta la salvación cuando el verbo querer está enyesado en sus contornos.
Hay días en que la vida amanece como un sol muerto en la ventana
y no soy nada más que su ataúd.
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1
Y si hay una tumba con mi nombre en tu pecho.
Entonces quién es esta que aún escribe
Mientras escribo poesía una niña atrapa un águila.
5
Dos
de la madrugada.
Una
en la cama.
Tú
entre los tajos del silencio.


Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
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Claudia tantos amargores en alguien que es tan joven, como aquí se anuncia
agraz en estos textos decidores, lo que se dice y uno lee, un contubernio de dolores y abanico de caminos abiertos para decidir
nadie sabe nada del amor porque lo practicamos muy mal, aunque a veces creemos que lo damos todo
hay por cierto enorme potencia de energía libidinal femenina aguantada: "los deseos se me han ahogado", a lo mejor sólo están adormecidos en supuesto ahogo esperando magnas prodigalidades
no soy quien para señalar caminos al optimismo, pero, habrá próximas mañanas para usted y que nos brinde más y buenos poemas como estos