El sábado 27 de enero, fui invitada a un almuerzo de camaradería en casa del poeta Edmundo Herrera; conocí allí a Graciela Villanueva de Olivarí, poeta y artista visual que ha dedicado largos años de su vida al estudio del pueblo azteca “mundo inquietante y mágico”. Tengo en mis manos su gentil regalo, el libro de poemas “AZTLÁN (el lugar donde las garzas emprenden el vuelo). Dedicado al pueblo azteca y a la lengua de nahuatl”.

Del prólogo escrito por Edmundo Herrera cito estos fragmentos:

“Graciela nos introduce lentamente en un mundo inquietante y mágico.

“Voces, rumores, susurros,
sigilosos guerreros.”

“La sangre corre por las piedras
de Xochimilco.”

“En este oscuro atardecer
de cipreses, hasta los pájaros
han escapado.”

“Mañana las montañas se iluminarán
con las hogueras.”

Graciela canta al hombre, al pueblo azteca, contra la violencia, la guerra y el despotismo. Los dioses y las ciudades sagradas aparecen en estos textos claros y luminosos, de un universo que pareciera lejano, el universo permanente de la vida y de la muerte: Aztlán, Xochimilco, Huitzilopochtli, Teotihuacan, Quetzalcoatl, el quinto sol, la séptima luna.

Así vamos entrando en esta agua y resplandecientes colores, elegidos para hacer esta travesía en una poesía que toca las esquinas oscuras del corazón; así espíritu y materia, Quetzalcoatl, señor del conocimiento, hace el sacrificio, muere entre las llamas para dar paso a la Era del Quinto Sol…

…La historia precolombina está llena de magia. El antiguo México, el arcaico, el de tres mil años hasta nuestra era, donde el hombre vivía en pequeñas comunidades agrícolas, que trabajaban la cerámica y enterraban a sus muertos con ofrendas…”

Lu

CUAUHTEMOC *

Presagios funestos
marcaron tu nombre al nacer,
Cuauhtemoc.
¿Por qué el último rey
defendió, valeroso,
hasta el final,
el imperio azteca
que ya era indefendible?
-Sabías acaso,
que el quinto sol
se estaba apagando
en Tenochtitlan,
que a ti te ahorcarían
de manera infamante
guerreros españoles;
que la selva de Chiapas
sería la tumba de tu pueblo
y la tuya;
y, como tu nombre lo presagiaba
serías la última de las águilas
que caería?

*Águila que cae; sol en el ocaso.

QUETZALCOATL

Fuiste elegido para hacer la travesía
y sostener la dolorosa batalla.
Descubriste que, sólo el movimiento
que se efectúa en el corazón del hombre,
la unión de los contrarios,
espíritu y materia,
salvaría la creación.

Quetzalcoatl,
señor del conocimiento,
llegaste hasta el borde del mundo
donde el cielo y la tierra se unen.

Quetzalcoatl,
Salvador del universo,
tu sacrificio no fue en vano,
pues tu muerte entre las llamas
te convirtió en el refulgente astro
que dio vida
a la Era del Quinto Sol.

NOCHE DE XOCHIMILCO

Incertidumbre, angustia,
Vive la noche de Xochimilco.
Voces, rumores, susurros,
sigilosos guerreros
en lugares ocultos
preparan escudos,
los arcos, las flechas.
Llega la aurora
y con ella el invasor.
Gritos, combates, gemidos,
el pueblo está en ruinas,
la sangre corre
por las piedras de Xochimilco.
Ya es dueño el enemigo
de este pueblo vencido.
Sus trofeos, las mujeres.
Entre el humo y las llamas
los prisioneros caminan al sacrificio.
El dolor se apodera
de la noche de Xochimilco.

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