
SIMIENTE
Su cabeza perfecta
calzada en la diestra
del padre.
¿Cómo adivinar una semilla
constelada?
Fuente donde el agua fluye libre.
Su corazón se abre
y el mundo se le hace extraño;
aquellos silencios sublimes
de la soledad,
equilibran sus dos universos
en cincuenta y cincuenta;
los ojos, ovillados de ensueños,
bordan estrellas al vacío.
Hielo que se funde indiferente
mientras el mundo aumenta sus revoluciones.
Ahí está,
como un tronco de árbol sin tallar
cruzando cauteloso un arroyo de invierno.
¿Quién cómo él sabe en la quietud
aclarar poco a poco la oscuridad?
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¿QUIÉN SOY EN REALIDAD?
Soy como una hoja a medio desprender
apenas sostenida por deseos y obsesiones,
mente de luz y mariposas,
solitaria cazadora de flores.
Quito los enredos de las alas
y vuelo temerosa
con la antena izquierda rota;
mi cuento vierte miedos, el corazón se vuelca
sobre la fuente fría y el agua se lo lleva,
guardada en una perla quedó la risa;
alucinada por mi propia tempestad
sin persona que se acerque,
voy adelante
sin cara
sin huella corpórea;
me invento una vida
llena de dulzura y sentimientos
para zurcir el destino anhelado.
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María Beatriz Ortiz Zúñiga
Profesora de Educación General Básica, actualmente jubilada.
En plena madurez recién irrumpe, en la literatura poética al integrarse al Taller “Isla Negra” en abril de 2006, patrocinado por la Sociedad de Escritores de Chile.
Nació en Santiago de Chile a mediados de la década del 40. Su vocación por las letras la hizo seguir los rumbos de la Enseñanza del Lenguaje y la Comunicación.
Prefiere salir al aire con todos sus sentidos y apretar los botones que la llevan únicamente al planeta-vida: de la infancia a la adultez, del sueño a la soledad, del amor al dolor.


Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
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