Doris Atkinson, ingeniera de 48 años heredó por azar los papeles y documentos que su tía, Doris Dana recibió de Gabriela Mistral hace medio siglo.

El fallecimiento de Doris Dana, la heredera de la Mistral, pilló de sorpresa al Gobierno y su reacción ha sido lenta y poco informada. Mientras tanto, los albaceas para América Latina, Guillermo Scallan y Luis Binimelis, mantienen fluido contacto con la nueva heredera, Doris Atkinson. Ella viene en marzo a Chile para ver si el legado de Mistral puede descansar aquí en una fundación privada.

ESCRITORES CHILENOS JUZGAN A MISTRAL

RAÚL ZURITA
Culpable: Chile

La experiencia chilena, como sucedió con la biblioteca de Neruda y con muchas otras cosas, es realmente desastrosa. Por supuesto que todos quisiéramos que esos materiales de Gabriela Mistral, sus cartas, sus archivos personales estuvieran en Chile, que regresaran a esta patria que fue tan amarga con ella. Pero para eso es indispensable que previamente se haga un verdadero procesamiento de conciencia y de arrepentimiento por todas las cosas que hemos destruido. Después de eso, creo que estaríamos en condiciones de recibir esos manuscritos con todos los honores, con todo el cuidado y con todo el respeto que se merecen. Que esto lo haya dejado en el extranjero, creo que es tremendamente decidor de Chile. No se la debe culpar a ella, sino a Chile.

CRISTIÁN WARNKEN
¿Cuántos la han leído de verdad?

El que estas semanas, Gabriela Mistral esté en las portadas de los diarios no por su obra sino por su “legado” material, es sintomático de lo que nuestra poeta-pensadora vio con claridad y dolor, y que nosotros (los chilenos de Chile) no vemos porque formamos parte del mismo problema. Somos el país del “descuido” total, y si no hay cuidado (el viejo “Sorge” de Heidegger) no hay cultura. Ese descuido se ha radicalizado en estas décadas y está presente en todo nuestro quehacer y se refleja en la falta de oficio, de rigor y de amor por lo propio. Patrimonio arquitectónico arrasado, patrimonio espiritual “ninguneado”, cero conciencia de los tesoros culturales. Hay mucho discurso sobre la cultura (palabra hoy manoseada), pero ninguno de esos discursos “encarna” en acciones reales. ¿Cuántos de los que hay hablan y se llena la boca con Gabriela Mistral la han leído de verdad? ¿Y si en vez de gastar millones en reformas educacionales que fracasan, aplicáramos su extraordinario pensamiento educativo?

Claro que el legado de la Mistral debiera estar en Chile, pero la pregunta es ¿Chile de verdad quiere “cultivar” o “cuidar” su legado, y está capacitado para hacerlo? ¿O todo este “revuelo” mistraliano de estos días no es sino un capítulo más de nuestra farandulería cultural?

TERESA CALDERON
“Hay una rota escribiendo poemas”

Ella nunca quiso volver. Decía ¿Para qué voy a volver a Chile? ¿Para qué me digan “la Gaby”? En el fondo diciendo “No me respetaron antes, tampoco me van a respetar ahora”. Yo creo que por eso lo hizo, y creo que cualquier persona En su sano juicio habría hecho lo mismo. ¿Qué quiere uno con un país que la ha tratado mal, que la ha humillado? En la Biblioteca Nacional existen cartas de la madre de Huidobro a Vicente en que le dice: “Hijo, tienes que volver pronto. Aquí hay que poner orden; hay una rota, una pobre mujer que está escribiendo poemas”. Esto fue poco después que ella ganó los Juegos Florales. O sea, ¿cómo puede alguien que ha sido maltratada, por ser mujer, por su clase social, querer volver; y lo que ha creado y por lo que ha sido consagrada en el mundo, dejárselo al país que la despreció y la humilló?

OSCAR BUSTAMANTE
“Patito Feo”

Me llamó la atención que se haya oficializado que Gabriela Mistral se sentía mal en este país, por temas de envidia, de sentir que no estaba debidamente reconocida, que había sido disminuida en sus talentos, e incluso agredida en el trato social. Todas estas cosas fueron creando un actitud de rechazo a este país –no solamente en Gabriela Mistral- de sentir en ese tiempo que Santiago, que Chile era, “una aldea” dominada por lo más conservador que se puede imaginar. Un país dominado por la iglesia católica y políticamente muy conservador, entonces una figura como Gabriela Mistral se debe haber sentido bastante como patito feo. Yo la comprendo, que haya dejado esa especie de testamento, que no quería que sus cosas volvieran a Chile. Refleja algo sobre lo cual habría que pensar un poco.

DELIA DOMÍNGUEZ
“Soy nerudiana y mistraliana”

Eso depende de los sentimientos que ella haya tenido en su momento y que yo no conozco, pero respeto. Por otro lado, ella sí dejó un gran legado: que se distribuyeran sus derechos de autor a los niños pobres de Elqui. Conocí mucho a Benjamín Subercaseaux, gran amigo de Mistral y siempre tuvo palabras de bien para ella. A través de él aprendí a conocer y amar a Gabriela Mistral, pero fue Jaime Quezada quien me hizo pasar de nerudiana a mistraliana. Ahora soy nerudiana-mistraliana.

GONZALO CONTRERAS
“No hubo un agravio a Chile”

Lo que escribió Mistral en su testamento no creo que signifique un agravio o un rechazo a Chile. Yo creo que ella confiaba en el buen criterio de Dana y en el fondo esperaba que ese legado llegara a Chile algún día. Lo importante es que si eso se trae, sea bien cuidado y no quede abandonado, como ha ocurrido en otros casos.

ENRIQUE LAFOURCADE
“Ella querría que su legado regresara”

Los escritores no vuelven debido a que manden un container lleno de manuscritos, el escritor vuelve porque sintió la inmensa melancolía, la necesidad melancólica de encontrarse con sus raíces, y las palabras de la Mistral eran para encontrarlas. Para reencontrar sus raíces, para redescubrir el Valle de Elqui. No se les puede prohibir a las palabras que vuelvan. Y ella querría que su legado regresara; si ella misma dice: “país de la infancia/ lejano país/ en país de siempre/ me voy a morir”. Pero todo está lleno de una soledad, de una violencia, una tristeza. Es lo que le pasa a todas las personas decentes en el mundo. A mi no me gustaría quedarme a morir en China o Moscú.

ROBERTO MERINO
“No importa dónde estén los manuscritos”

Yo creo que ella tenía un poco de paranoia respecto a Chile, pero fundamentada. Su relación con el Chile real era conflictiva, pero se había construido un Chile ideal, un Chile literario, que es del que escribe. Yo creo que está bien que lo haya dejado allá, es su libertad de decisión, total, no se va a perder, no se lo van a robar. Además, no alcanzo a entender bien el valor de los manuscritos. Me gustan los poemas de la señora, pero la verdad es que me da lo mismo donde estén los manuscritos. No es un tema que me interese demasiado. Lo importante son los resultados, entonces, si ella quiso darle un carácter simbólico a no dejarlos en Chile, estará bien pues. No tengo reivindicaciones al respecto.

Fuente:
La Tecera Cultura -
Artes y Letras de El Mercurio.
21.01.2007