
"Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el niño dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna,
para tocar tu cuerpo de niño dolorido"
(De los Sonetos de la muerte)
LA ULTIMA BENDICIÓN DE LA MISTRAL
La salud de la poeta era preocupación nacional. En noviembre de 1956 Gabriela Mistral fue internada en el Flower and Fifth Avenue Hospital de Nueva York. Acompañada de Doris Dana, su última secretaria, la premio Nobel fue sometida a exámenes y el diagnóstico resultó negativo: cáncer al páncreas. “Cuánto temía esto yo cuando era una muchachita elquina que no se cansaba de trepar peladeros buscando flores y piedras” escribió entonces.
Su estado empeoró rápidamente y en enero de 1957 Doris Dana avisó al delegado chileno ante Naciones Unidas, Rudesindo Ortega, quien, a su vez, llamó a un cura amigo. Un sacerdote jesuita recién ordenado que estudiaba en Nueva York: Renato Poblete.
El religioso que por años sería director del Hogar de Cristo tuvo la misión de darle la extremaunción a la poeta.
“Yo era el único sacerdote chileno en Nueva York. Conocía al embajador y él me pidió que fuera a darle los últimos sacramentos”, recuerda, a 50 años de la muerte de Gabriela Mistral.
El cura, de entonces 32 años, sabía que estaba enferma. No la conocía personalmente, pero estaba enterado de su espíritu cristiano y de su amistad con su maestro, el sacerdote Alberto Hurtado.
“Fui a la casa de Long Island donde vivía con Doris Dana. Ella estaba en el segundo piso. Fue muy emocionante verla: esa mujer que tanto había entregado y que ganó el Premio Nobel. Le di la extremaunción y la bendición papal. Ella estaba semiinconsciente” relata.
A la salida, cuenta, se topó con tres periodistas. “¿De qué diario son ustedes?, les pregunté. Somos de la Reuters, la UPI y no sé cuál más, dijeron. Al otro día salió en el diario en Chile: Sacerdote chileno da la bendición papal a Gabriela Mistral. Fue un hecho insólito y fortuito”, dice.
Pero sus servicios no quedaron ahí. También estuvo encargado del sermón en la Catedral de San Patricio.
Al día siguiente, la poeta cayó en coma y fue ingresada en el hospital de Hampstead, Nueva York. Doris Dana avisó al cónsul de Chile y éste escribió a la Cancillería: Siento comunicar a usía Gabriela Mistral encuéntrase estado agónico sin esperanzas”.
La madrugada del 10 de enero, alrededor de las 5:00 AM, la autora de Tala murió. Carlos Ibáñez del Campo declaró tres días de duelo oficial y la Asamblea General de Naciones Unidas –que debatía la invasión soviética a Hungría- interrumpió la sesión y le rindió homenaje.
Los lamentos se multiplicaron por Chile (“Hago llegar el pésame al pueblo mismo”, dijo –quien otro podía ser- Pablo Neruda) y algunos de los principales diarios del mundo destacaron la noticia. “Nunca hubo embajadora más representativa de América Latina”, sostuvo Le Monde, mientras The Times de Londres resaltó su faceta de “reformadora humanitaria y educadora”.
Un día después se conoció su testamento y, -cómo no- hubo polémica.
Doris Dana –que pretendía entregar su patrimonio a la Universidad de Chile –se enojó por ciertos anónimos y desistió de viajar a los funerales oficiales en Santiago.
Entre tanto, el cuerpo de la poeta fue trasladado a San Patricio y el padre Poblete preparaba el sermón. “Tuve que leerme varios poemas de ella. Yo sabía que tenía un alma franciscana y había leído los poemas que le mandó al padre Hurtado. Me costó un poco hacer el sermón, pero pedí inspiración a Dios”, cuenta.
La misa la presidió el arzobispo de Nueva York, Francis Spellman, y Poblete leyó su discurso ante un público selecto que incluyó numerosos embajadores en la O.N.U.
Un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos trasladó el féretro hasta Lima, donde lo recogió una nave de la Fach que lo trajo hasta el viejo aeropuerto Cerrillos. Velada en el salón de honor de la Universidad de Chile, más de 100 mil personas pasaron frente al ataúd antes de que éste fuera llevado a la Catedral de Santiago. La multitud siguió el cortejo, hasta el Cementerio General, lugar en el que descansó hasta 1960, cuando fue trasladada a Montegrande, el pueblito en el que buscaba flores y piedras “cuando era una muchachita elquina”.
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El patrimonio que permanece en Estados Unidos
Los espíritus mezquinos no respetan ni a los muertos. Apenas se conoció el testamento de Gabriela Mistral –y cuando aún no era enterrada- Doris Dana recibió llamadas anónimas con insultos. La acusaban de apropiarse del patrimonio de la poetisa. Esta le había legado su casa en Santa Bárbara, California, y los derechos de su obra fuera de América Latina. La secretaria pensaba entregar a la Universidad de Chile la biblioteca de la Mistral, así como su correspondencia. Pero decidió ponerlos en la Biblioteca del Congreso en Washington.
Desde entonces, Doris Dana mantiene una relación distante con Chile, que se hizo más tensa cuando afirmó en una entrevista televisiva a fines de los 90, que Juan Miguel Godoy –Yin Yin- no era sobrino sino hijo biológico de la poeta. Los mistralianos criollos la criticaron nuevamente.
La última noticia de ella llegó en 2005, cuando repatriaron los restos de Yin-Yin desde Petrópolis. Entonces contó que entregará el patrimonio a Chile “cuando exista un lugar apropiado para recibir en buenas condiciones las 21 cajas de cartas que están en mi poder. Si muero, el Estado norteamericano honrará mis deseos”.
La Tercera – Letras/Testimonios/Andrés Gómez Bravo
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CRONOLOGÍAEsta cronología sobre Gabriela Mistral se ha dividido en los tres periodos que constituyen los ciclos más importantes en su vida:
El periodo comprendido entre 1889 y 1921 abarca la infancia, las primeras incursiones en la literatura, los dolorosos comienzos como maestra rural en su país, hasta que abandona Temuco para dirigir una escuela de niñas de la capital, mientras publica sus primeros poemas en periódicos locales y empieza a colaborar con la prensa internacional.
El periodo que ocupa de 1922 a 1945 nace cuando el gobierno mexicano la invita a participar en el proyecto educativo de la revolución y al mismo tiempo publica su primer libro, Desolación, al que seguirán Ternura y Tala; y finaliza con la recepción del premio Nobel. Es tal vez su periodo más intenso, ya que publica con asiduidad sobre diversos temas y empieza a tener el reconocimiento tanto de los círculos académicos internacionales como de la crítica.
El último periodo, de 1946 a 1967, describe una época en la que Gabriela Mistral ya es conocida como una intelectual vivamente preocupada por el destino de toda Hispanoamérica, por su participación en encuentros panamericanos, donde ofrece conferencias por doquier, dicta cursos en universidades y ocupa cargos diplomáticos, sin abandonar nunca su actividad poética, que se cierra justamente con Poema a Chile, publicado una década después de su muerte acaecida en 1957.
http://www.gabrielamistral.uchile.cl/


Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
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El "generoso estado norteamericano" honra los deseos de esa señora Dana, acompañante extraña o "rara" de la Mistral
Socumentos que pertenecen a Chile, los yanquis siempre han sido ladrones profesionales, se robaron murallas de piedras conteniendo geoglifos completo en el era de la Chile Exploration Co., también la momia del hombre del cobre, sus museos tienen piezas robadas en todo el mundo.
No es novedad entonces lo ocurrido con los papeles o cartas Mistral, que la "Divina" dejó en otras manos, resentida con su país.
Nadie niega sí, que es una maravillosa poeta.
Gloriosa en la defensa de Sandino, maestra en la palabra cuando describe la paz como "La Palabra Maldita", que nunca le quiso publicar el diario de los comerciantes y los ladrones "El Mercurio" en un momento de la guerra fría en que fue imperiosa la paz.
Potencialmente gigantesca cuando la llamó la revolución mexicana.
Pero su país por sobre todo la honró y la honra, como sabe Chile honrar a los suyos, indiferente al parecer, pero más allá de todo es orgullo nacional. Jaime Concha lo dijo: "...la
Mistral no amaba ni amó nunca a Chile" (1987).
Se aprecia en sus amarguras y resentimientos, esa furia con la que nos llama: "Raza espesa, brutal, raza de pacos y mineros" dicho en una carta a su amado Manuel Magallanes Moure el 23 de junio de 1921.
En fin, Grinor Rojo apunta: "Gabriela Mistral no amaba a Chile en general. Amaba a un cierto Chile..." (1997)
Que yo sepa, esas cartas eran patrimonio de la Mistral, las mismas podrían haber quedado en cualquier país al momento de su muerte.
Y claro, ella no fue hija predilecta de Chile, que otra cosa podríamos esperar?