
Cuando Juan mastica, un ojo se le abre. No es una manía loca, sólo un problema de conexiones nerviosas entre el ojo y la boca. Hoy está almorzando con Clara en un elegante lugar y no ha tocado su plato; tampoco ella.
« JORGE GONZÁLEZ VERGARA | Inicio | MEMORIA »

Cuando Juan mastica, un ojo se le abre. No es una manía loca, sólo un problema de conexiones nerviosas entre el ojo y la boca. Hoy está almorzando con Clara en un elegante lugar y no ha tocado su plato; tampoco ella.
Los comentarios están cerrados
« JORGE GONZÁLEZ VERGARA | Inicio | MEMORIA »
PARESE SER QUE JUAN Y CLARA PREFIREN BESARSE A COMER. A ESTE OJO TAN VERDE Y PRECIOSO SE LE PODRIA CANTAR...... OJOS VERDES, VERDES COMO EL TRIGO VERDE AL VERDE, VERDE LIMON.
SALUDOS ATTE. MARY C.10 COLORADO.
Ojos verdes como el mar.
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las hourís del Profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.
Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella,
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.
Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.
Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.
Que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.
*
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizás, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.
TE DEJO ESTE POEMA, ES DE GUSTAVO ADOLFO VECQUER, ESPERO TE GUSTE.
ATTE, MARY C.
Mary, gracias por dejar tu saludo y por visitar estos confines. Quiero retribuir el poema que has posteado con estos versos del gran poeta mexicano Salvador Díaz Mirón:
OJOS VERDES
Ojos que nunca me veis,
por recelo o por decoro,
ojos de esmeralda y oro,
fuerza es que me contempléis;
quiero que me consoléis
hermosos ojos que adoro;
¡estoy triste y os imploro
puesta en tierra la rodilla!
¡Piedad para el que se humilla,
ojos de esmeralda y oro!
Ojos en que reverbera
la estrella crepuscular,
ojos verdes como el mar,
como el mar por la ribera,
ojos de lumbre hechicera
que ignoráis lo que es llorar,
¡glorificad mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mí!
¡Ojos verdes como el mar!
Ojos cuyo amor anhelo
porque alegra cuanto alcanza,
ojos color de esperanza,
con lejanías de cielo:
ojos que a través del velo
radian bienaventuranza,
mi alma a vosotros se lanza
en alas de la embriaguez,
miradme una sola vez,
ojos color de esperanza.
Cese ya vuestro desvío,
ojos que me dais congojas;
ojos con aspecto de hojas
empapadas de rocío.
Húmedo esplendor de río
que por esquivo me enojas.
Luz que la del sol sonrojas
y cuyos toques son besos,
derrámate en mí por esos
ojos con aspecto de hojas.