En el confín de tus lágrimas se aloja un gran dolor. Paloma ciega, que a tientas buscas el sutil soneto de la vida. El llanto se hace espina que cae en cascadas hacia mares desolados, porque la muerte vino sin aviso, cruda, repentina, alzó su mano seca y contundente como una roca. De la prontitud de un abrazo doliente, nada queda. Amigos, seres, que afanosamente hablan de consuelo, vocablo que pierde todo sentido en el minuto de la muerte. El tiempo, sólo el tiempo, enternece y regula la cuchillada artera, la gran pérdida será arroyo lejano, que trocará tristezas por canto de hojas secas.
Lu


Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones.
Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también.
Ya nos vemos!
Lu
Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú
Monedas - Armando Rubio
"Engominado, pulcro,
penetro en las iglesias
altivamente cirio
con mi cara de hostia
dominguera.
Y me arrodillo,
y me confieso, y me persigno,
y regreso a la calle
para comprar barquillos
con monedas hurtadas al abuelo."
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