En mis largos sosiegos acudo
a mi ritual cita con los libros,
un perfume a pliego antiguo alza el vuelo
y regresan fantasmas con sus
gruesas cadenas.

Rimbaud me invita a L’Eternitè
y no se si quiero ir a ese maldito lugar
porque he soñado tantas veces
ser la Donna del Mare en la mano
de D’Annunzio.

Gonzalo Rojas, me habla
del silencio y su única voz
que a veces prefiero.

Tantos universos me entregan esos libros,
que guardan flores secas y viejos sueños,
finalmente, me abrazo a tu pedacito de papel
guardado entre esas letras.

Lu