La Coctelera

TINTA VERDE

Categoría: Artículo

4 Mayo 2008

Marcos Ana

ALAS DE LIBERTAD

Fue dos veces condenado a muerte y pasó 23 años encerrado como preso político del franquismo. La vida del poeta español Marcos Ana es de película: Pedro Almodóvar llevará sus memorias al cine.


----

Andrés Gómez Bravo



----

Iba a ser un encuentro protocolar, no más de 30 minutos, pero se alargó por tres horas. A principios de octubre de 2007, el cineasta Pedro Almodóvar llegó a la casa del poeta Marcos Ana, en el barrio madrileño de Retiro. Días antes había leído un adelanto de las memorias de Ana en el Diario El País. El fragmento relataba su primera noche con una mujer, a los 42 años, luego de pasar 23 como preso político de Franco. Fue una cita con una prostituta, la que –enternecida con su historia de sobreviviente de la Guerra Civil- no quiso cobrarle. Al día siguiente, él le envió un ramo de flores gigante con una nota: “Para Isabel, mi primer amor”.

---

La escena conmovió a Almodóvar, que reconoció en ella una película. Al ver a Ana, se dio cuenta de que su vida, en realidad, “da para varias películas, muy distintas y de diversos géneros.

....

Nacido como Fernando Macarro en 1920, en un pueblo de Salamanca, la historia de Marcos Ana es la de un superviviente. En ella hay muerte, injusticias, prisión, torturas y poesía. Salvó dos veces de ser fusilado y cumplió condena por crímenes que no cometió. Y acaso lo más sorprendente, “ha sobrevivido con una limpieza impresionante al odio”, como dijo Almodóvar.

----

Con 88 años, Marcos Ana vino a Chile para presentar la historia de su vida, Decidme cómo es un árbol, en la Sociedad de Escritores. El poeta español no es un desconocido por acá, la última vez que vino fue en 2005, y la primera, en 1963, a poco de salir libre.

--

Un patio

---

Marcos Ana dejó la cárcel de Burgos el 17 de noviembre de 1961, gracias a un decreto de Franco que concedió la libertad a todos los presos de la Guerra Civil que llevaran más de 20 años de encierro. Él era el único en esa condición.

...

Hijo de un campesino analfabeto que murió durante un bombardeo, se enroló en el bando republicano a los 16. Fue detenido en 1939, torturado y dos veces condenado a muerte. Tras años de espera, la pena le sería conmutada por cadena perpetua, pero su madre no lo soportó: fue hallada muerta fuera de la cárcel.

--

En el encierro conoció al poeta Miguel Hernández, que murió tras las rejas, y comenzó a leer poemas que pasaban de mano en mano: Rafael Alberti, Antonio Machado y Pablo Neruda. Así también escribió sus primeros versos, que firmó con nombres de sus padres y se las arregló para enviar fuera; “Mi vida, / os la puedo contar en dos palabras:/ Un patio,/ Y un trocito de cielo/por donde a veces pasan/ una nube perdida/ y algún pájaro huyendo de sus alas”.

...

“Fue una época hermosa”, dice hoy sobre esos 23 años. “Por encima del encierro y las torturas, estaba la fraternidad entre los compañeros. Transformamos la cárcel en una universidad”, asegura.

...

Al salir se llevó un ejemplar de Canto General que circulaba entre los reos, camuflado en las tapas de un libro religioso. “Al recobrar la libertad mi choque con la vida fue lo más tremendo”, cuenta. Los espacios abiertos lo mareaban, la luz lo encandilaba y todo le resultaba nuevo.

...

Viajó clandestinamente a París, donde recibió un homenaje de la UNESCO y, para sorpresa suya, una carta de Neruda que decía: “Tú eres el rostro que esperábamos, resurrecto, resplandeciente, como si en ti volvieran a vivir luchando los que cayeron”.

---

Tras organizar el Comité Solidario con España, que fue presidido por Picasso, emprendió una gira por Europa y América que lo trajo a Chile, donde conoció al autor de Canto General.

---

Con Neruda



---

Pablo Neruda y Matilde Urrutia lo esperaban en la carretera, a la entrada de Isla Negra. Era septiembre de 1963. Marcos Ana bajó del auto y se abrazó con el poeta que leía en prisión, como “el hijo que encuentra al padre que no conoció o del que estuvo muchos años ausente”.


...

Conversaron hasta la madrugada y, al final, el vate le dijo: “Somos unos insensatos, si hubiéramos encendido una grabadora, tendrías la base de un libro estremecedor”. Casi medio siglo después, Ana decidió poner sus recuerdos por escrito.


....

“No me siento a gusto hablando de mí mismo”, dice. “Pensaba que lo mejor era que lo contase otro. Y estuvimos de acuerdo con Manuel Vásquez Montalbán, que iba a hacerlo, pero murió antes”.

---

Hoy el poeta español está embarcado en una última cruzada: anular los fallos del franquismo y rehabilitar su nombre y los de sus compañeros. Es el nuevo capítulo de una vida cruzada por la historia. Como le dijo Almodóvar en su casa: “No se si seré capaz de llevar al cine una vida como la tuya”. Marcos Ana piensa que sí.

----

La Tercera Cultura/No ficción

23 Abril 2008

Hoy es la fecha en que más de 80 países se unen para reflexionar acerca de la importancia y el valor de los libros, como fuente de conocimiento, cultura y entretenimiento.

Esta celebración busca que las personas consideren el incalculable valor del libro, instrumento que ha sido históricamente el elemento más poderoso de difusión del conocimiento y el medio más eficaz para su conservación.

Que el 23 de abril se celebre al libro y la lectura no es casualidad, en esta fecha murieron tres escritores de gran relevancia: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Así que la Unión Internacional de Editores realizó la propuesta de celebrar en esta fecha, y en todo el mundo, el Día del Libro.

El Gobierno español presentó la propuesta ante la UNESCO, a la que se le agregó también la iniciativa de homenajear los derechos de autor. La idea se aprobó por unanimidad. Así que desde 1995, más de 80 países celebran el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor.


La resolución de la Conferencia General de la UNESCO
Día Internacional del Libro
(28° reunión, en 1995)

Considerando que el libro ha sido, históricamente, el elemento más poderoso de difusión del conocimiento y el medio más eficaz para su conservación,

Considerando, por consiguiente, que toda iniciativa que promueva su divulgación redundará oportunamente no sólo en el enriquecimiento cultural de cuantos tengan acceso a él, sino en el máximo desarrollo de las sensibilidades colectivas respecto de los acervos culturales mundiales y la inspiración de comportamientos de entendimiento, tolerancia y diálogo,

Considerando que una de las maneras más eficaces para la promoción y difusión del libro -como lo demuestra la experiencia de varios países miembros de la UNESCO- es el establecimiento de un "día del libro", con la correspondiente organización de ferias y exposiciones.

Observando que no se ha adoptado una medida similar a nivel mundial.

Suscribe la idea y proclama "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor" el 23 de abril de cada año, fecha en que coincidieron, en 1616, los decesos de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el inca Garcilaso de la Vega.

Resolución aprobada el 15 de noviembre de 1995


2 Abril 2008

Compitió entre 577 obras inéditas y ganó el concurso, dotado de US$ 200.000

Certamen Planeta Casamérica

Con una novela en la que revaloriza el género de la poesía y en la que no faltan reflexiones políticas, el escritor chileno Jorge Edwards ganó ayer el premio Planeta Casamérica, dotado de US$ 200.000 y destinado a reconocer la mejor narrativa iberoamericana.

En la instancia final de la decisión de los jurados, que deliberó en Buenos Aires, superó al autor colombiano Fernando Quiroz, representante de una nueva generación de narradores, que resultó finalista y se alzó con un premio de US$ 50.000.

La novela ganadora de Edwards se publicará el 27 de mayo en todo el mercado hispanohablante, con una tirada de 100.000 ejemplares y con el título La casa de Dostoievski . Concursó en el certamen como La ciudad del Pingüino y Edwards adoptó el seudónimo de Juan el Indiano. A su vez, la novela de Quiroz se publicará con el título con que compitió: Justos por pecadores . El autor se presentó como Pepe Buendía, referencia ineludiblemente colombiana.

Edwards, que recibió el premio anoche, dijo que su novela toma el nombre de una casa en proceso de derrumbe, que en los años 50 fue habitada en Santiago de Chile por un grupo de poetas y artistas. "Se la conocía como la casa de Dostoievski y era un lugar mágico. Esta es una novela sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poeta. Y también es un texto generacional relacionado con la política y el amor", expresó.

Al referirse a La casa de Dostoievski , su autor repasó nombres indispensables cuando se habla de poesía latinoamericana: Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Enrique Lihn, en quien se inspiró Edwards para construir su personaje central, llamado El Poeta . La novela transcurre entre Chile y Cuba.

Gracioso fue el momento en que intervino el jurado Alvaro Pombo para hablar sobre la novela de Edwards y develó que El Poeta se muere. "Pues como todos", agregó con su hablar alborotado ante la sonrisa general. Gioconda Belli destacó que la mística de los personajes de Edwards le recordaron la rebeldía contestaria de los jóvenes de la pre-rrevolución sandinista.

En una de sus respuestas políticas, Edwards, que además es crítico literario, colaborador de LA NACION y ha tenido una destacada carrera diplomática, expresó su empatía con la presidenta chilena Michelle Bachelet. "Su figura goza de apoyo popular, pero su gobierno no tanto".

Al conocer el nombre del ganador, desde Chile, el poeta chileno Gonzalo Rojas, de 90 años y Premio Cervantes 2003, expresó su alegría porque "Jorge lo merece todo. El es mejor que yo. Es un gran amigo y un escritor de primera línea".

Un libro polémico

Por su parte, Quiroz sale al campo de batalla con una novela que levantará polvareda: Justos por pecadores es una historia sobre el Opus Dei, institución católica a la que el autor definió como "una secta que tiene en el secreto uno de sus grandes valores". La escribió tras abandonar esa organización "en medio de presiones y miedos", con testimonios que le aportaron otros que siguieron sus pasos.

Consultado por LA NACION, dijo que no teme las reacciones del Opus Dei y la Iglesia Católica ya descargadas contra El Código Da Vinci , de Dan Brown, porque "la diferencia es que yo estuve dentro del Opus Dei y, aunque no es una novela autobiográfica, es un retrato hecho con información, datos y vivencias personales. Si hubiera sabido antes lo que aprendí dentro de la secta, no hubiera hecho el colegio en el Opus".

Edwards se presentó al certamen por recomendación de su agencia literaria española, Carmen Balcells. "Me interesó, sobre todo, que es un premio joven y ya estoy en mi tercera o cuarta juventud", dijo con humor.

El jurado estuvo integrado por el escritor español Alvaro Pombo, miembro de la Real Academia Española y Premio Planeta 2006; la nicaragüense Gioconda Belli, reciente ganadora del Premio de Novela Seix Barral; la chilena Marcela Serrano, finalista del Premio Planeta en 2001; Miguel Barroso, director general de Casa de América, e Ignacio Iraola, director editorial de Grupo Planeta en la Argentina.

Se presentaron 557 originales de 22 países y la Argentina encabezó el ranking con 164 trabajos, seguida por España, con 92; Colombia, con 71; México, con 62; Uruguay, con 44, y Estados Unidos, con 30 originales, entre otros. Entre los diez finalistas, la Argentina quedó con uno.

http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=1000620&origen=prem

7 Febrero 2008

A raíz del reciente fallecimiento de Volodia Teitelboim:

EL RANCAHUASO
06.02.2008


Volodia - Patrimonio Cultural de Chile.

por Carlos Poblete Ávila
Neruda, en su tiempo, llamó a Volodia Teitelboim " el senador de la Inteligencia " . Exacta y señera frase para presentar a un hombre del vuelo intelectual del parlamentario por Santiago.

Muy de tarde en tarde los pueblos dan vida a eminencias y talentos como el poeta, como Gabriela y como Volodia. Son personalidades que fulguran con luz propia. Chile ha sido de alguna manera ubérrimo en dar a luz nombres como los citados y otros que sería extenso nominar, en las artes, las ciencias y el pensamiento creador.

Ha partido en este siglo, a sus 91 años, el muchacho del siglo veinte, dejando un indeleble legado literario y de la más alta política. ¿ Quién en sus más de 70 años de activa vida pública no escuchó a Volodia o no supo de su nombre ? Una institución radial fue su columna
"Volodia Comenta ".

El perseguido, el encarcelado y el relegado fraguó también en esos aciagos retiros su prodigiosa obra. La política concebida como el arte de pensar caminos para transformar la sociedad y construir un mundo mejor, tiene en Teitelboim a uno de sus más brillantes exponentes. Orador riguroso de elevada palabra y de caudalosa memoria.

La luminosa generación literaria del 38 lo registra entre sus creadores más notables.
Nuestro pensador revolucionario de insobornable consecuencia política, en su infancia curicana fue un niño lector prodigioso.

La edición en los años 60 de su libro Hombre y Hombre que contiene su experiencia lectora de los genios de la literatura rusa y de los escritores de la posterior revolución bolchevique, fue un hito insoslayable en nuestro mundo literario.

Nadie podrá esquivar sus documentadas biografías de Huidobro, Mistral, Neruda, Borges y Juan Rulfo. Su pensar y su quehacer político-literario tienen el buen nombre de otra de sus obras, El Oficio Ciudadano.

Su palabra elaborada está inscrita también en sus innumerables discursos, comentarios y conferencias que pronunció en Chile y en el exterior, son esos documentos un verdadero patrimonio cultural de Chile.

Nuestro Volodia fue un orador y conductor de masas. Millares de ciudadanos recordarán sus memorables intervenciones de campañas políticas en plazas y calles de nuestro país.
Seguidores y adversarios acusarán el vacío que deja su partida. Eso ocurre con los hombres que brillan en el firmamento de las ideas. Nunca necesitó del improperio ni del argumento fácil en el debate.

En el lenguaje político revolucionario la palabra cuadro tiene un especial significado, así como el vocablo compañero. Cuadro es el militante, el dirigente que logra alcanzar el mejor desarrollo doctrinario y político. Cuadro es el creador en el pensar, en el decir y en el hacer, es el que destaca por su abnegación y profunda sensibilidad. Volodia deja también ese inmenso vacío.
Recuerdo su pasión y su clara inteligencia, su sabiduría innata, y la inflexión precisa de su voz. También una de sus frases en momentos difíciles de reflexión y decisiones políticas : " La inteligencia nunca está demás ".




LA TERCERA/CULTURA
Portada/Letras 02.02.2008

FUE

Germán Marín

A este país acostumbrado a las pompas, parece ser que le agrada el olor de las flores, no importa quien muera. Fue un escritor mediocre, autor de novelas sociales olvidables, de ensayos biográficos redactados desde el lugar común, de antiguos poemas execrables. Fue sobre todo un intelectual, si es que el término le calzaba, cómplice por omisión de las aberraciones sufridas por el pueblo ruso, en particular dada su familiaridad con la nomenclatura soviética, ante los hostigamientos y persecuciones que sufrieron numerosos creadores de ese país. Fue un estalinista que, de vuelta a Chile de cada viaje que hacía a la URSS, guardaba el silencio del cómplice ante la suerte de Anna Ajmátova, de Boris Pasternak, etc.

SIN CONTEMPLACIONES Germán Marín desmitifica a Volodia

Fragmento de la entrevista hecha por Andrés Gómez Bravo a Germán Marín

Cero Talento

Hace más de 40 años, Marín conoció a Teitelboim a través de Pablo Neruda. Entonces el autor del Palacio de la Risa era un joven escritor comunista y solía ver al ex jerarca en casa del poeta. “Lo que yo veía es que él era un amigo más del vate. No es lo que él ha tratado de representar después. Era una especie de cortesano, era como su recadero ante el PC”.

¿Cuál es su aporte como biógrafo?

Nada. Es una reunión de lugares comunes. Además, en la de Neruda, por su actitud pusilánime, no se atrevió a ir más allá en sus relaciones amorosas y dejó que otros terminarán ese trabajo.

¿Y sus memorias?

Son crónicas olvidadizas.

O sea, ¿no tenía talento?

Talento creativo, escaso. Tenía el talento del escribidor. Piensa que Neruda escribió con otros escritores. Con Miguel Ángel Asturias, por ejemplo. Pero nunca escribió con Volodia. Yo creo que lo lateaba. Neruda era lector de novela policial inglesa y el viejo era novelista del realismo socialista…

¿Por qué lo acusa de complicidad en los crímenes estalinistas?

No se trata de acusar o perdonar. Volodia iba y venía a Moscú y nunca dijo nada. Que yo sepa nunca dio la cara. El que en las postrimerías empezó a farfullar, entre amigos, fue el vate. Ya el 70 estaba cabreado y empezó a hablar del estalinismo, como lo cuenta Jorge Edwards. Pero Volodia nunca. El viejo mudo. Era mariconazo, por algo lo llamaban capitán valiente, porque era un cobarde.

El dijo que no era estalinista.

Y Heidegger decía que no fue nazi… Nunca lo vi arrepentido. El viejo fue bien cabrón. Piensa en la madre de Claudio Bunster. La expulsó del partido porque le puso cuernos y le hizo la vida imposible. Fue una persecución contra esa mujer.

¿Trascenderá su obra?

Si, en la medida que sus novelas se convierten en crónicas de época, crónicas de la clase obrera, pero no como ficción o literatura de calidad.

¿Hay revanchismo en sus críticas?

Nada. Qué revancha. El las tuvo todas. Contemporáneo de Neruda, diputado, senador, Premio Nacional. Se paseaba pontificando sobre la Revolución. Hoy tengo 74 años, estoy más cerca de la muerte que de la vida, hablo de igual a igual.

¿No le reconoce virtudes?

Bueno, fue leal al PC, omitiendo toda crítica.

¿Qué gana con hacer de aguafiestas?

Nada. Al contrario, pierdo. Con estas cosas en Chile se pierde. Seguramente no me va a dar el Premio Nacional. No se va a atrever. Van a temer que deje una cagada.”





14 Enero 2008

Este martes vuelve la Feria del Libro del Parque Forestal

La Feria del Libro no siempre fue ese megaencuentro editorial que cada año, entre octubre y noviembre, se desarrolla en la Estación Mapocho.

En 1981 partió como un evento abierto y gratuito, que se realizaba en enero en el piso de tierra de la Plaza Juan Sebastián Bach, a los pies del Museo de Arte Contemporáneo, donde estuvo por doce años hasta su traslado a la estación de trenes.

La misma plaza del Parque Forestal es la que acogerá desde este martes una nueva versión de la Feria, por sexta vez desde su regreso en 2003, ya sin el polvoriento suelo como soporte y con un caballo de Botero al medio del espacio.

Allí, en cerca de dos mil metros cuadrados, más de 40 editoriales continuarán con la reconstrucción de esta tradición, mostrando su oferta literaria e incluyendo rebajas especiales.

El espacio incluirá una cafetería y un escenario para presentaciones de libros y musicales. Entre las primeras destacan "El mundo y sus guerras", de Raúl Sohr (viernes 18, 19:00); "Cuartos de motel", de Giovanni Astengo (viernes 18, 20:30, presentado por Raúl Zurita); "Muerte a los latinos", de Fernando Villegas (sábado 19, 20:30); y "Cuentos del Transantiago", de varios autores (sábado 23, 19:00), entre otros.

Entre las presentaciones musicales destacan los cantautores Leo Quinteros (miércoles 16, 20:15) y Eduardo Peralta (martes 22, 20:15), las jóvenes cuequeras de Las Torcazas (miércoles 23, 20:15) y la bolerista Carmen Priero (jueves 24, 20:15), entre otros.

26 Noviembre 2007




MALVA MARINA

Bernardo Reyes, sobrino de Pablo Neruda, logra mantenerse a distancia tanto de las verdades oficiales, el canon biográfico nerudiano, que pretenden convertir al poeta en un prócer, como de las verdades relativas de quienes sólo buscan socavarlo.

A medio camino entre la celebración y la blasfemia, intenta develar zonas que otros soslayaron o sin más no tocaron. Consigue exponer sin juzgar, reflexionar y especular, suponer y deducir. Asimila también un dato no menor: no hay biografía perfecta y Neruda tuvo una existencia desbordante de episodios, de apologías y rechazos, todo tajante como la época en que vivió.

En medio de este tono, tampoco exento de ambigüedad, Reyes propone un par de tesis aventuradas. Una, el Neruda previo a su consulado en Oriente escribió buena parte de los poemas residenciarios en Chile, da incluso una cifra (unos 18 de los 33 en total de Residencia I), y dos, tenía algo más que una relación periférica con la bohemia santiaguina del barrio chino de Bandera y con el alcohol. Luego, tras su viaje al Oriente, en el lustro de soledad extrema que soportó, tampoco le hizo el quite al opio y a otros derivados para soportar el desamor y el desarraigo.

En las referencias copiosas a otros biógrafos, Aguirre, Quezada, Teitelboim, Schidlowsky, Olivares, llama la atención que Reyes eluda a Hernán Loyola, tanto su Biografía Literaria (publicada en 2006), como la edición crítica de Residencia en la Tierra (Cátedra, 2000).

Por otra parte, señala que el matrimonio del poeta con María Antonia Hagenaar y el posterior nacimiento de Malva Marina, ocupan una zona central en la génesis de varios poemas de Residencia. A continuación sigue las huellas que dejaron ambas en su poesía, en su vida, en su sensibilidad. ¿Hubo por parte del esposo y padre un sistemático olvido, porque le había brotado del corazón la ausencia y había amado otra vez? ¿Lo que le ocurrió con Delia, después con Matilde y al final con Alicia Urrutia?.

¿Repudió a su hija por enferma, por deforme, por monstruo? ¿Las ayudó, a ella y a la madre, en su posterior huida, en su sigilosa desaparición, en su fantasmal lejanía, enviándoles remesas de dinero a la Holanda ocupada por los nazis, o las desterró de su órbita?.

Reyes no elude el misterio e indaga, interroga, bucea, muestra imágenes de la familia adoptiva de Malva, escudriña en el regreso sin gloria de Maruca a Chile, en 1948.

La fascinación de este enigma no se acaba, mientras tanto en el cementerio de Gouda, en Holanda, las raíces de un árbol sujetan una mano de niña.

..................
Mario Valdovinos

16 Noviembre 2007

--

--


“El grupo de poetas españoles jóvenes, liderados por Federico, comenzó a tener mayor preponderancia. La llegada de Neruda fue también un aporte decisivo a la nueva forma de la poesía moderna que rompía con las reglas pero mucho más con las imágenes, incorporando nuevos elementos que no se consideraban materia poética. Y salieron al camino los más enconados detractores, entre ellos el connotado Juan Ramón Jiménez.

El autor de Platero y yo se sentía algo así como el árbitro de lo que era o no era poesía, además de creerse la medida del buen gusto, exagerando la nota. A José Ortega y Gasset lo había dejado de saludar un largo tiempo porque tenía un pequeño busto de Beethoven sobre el piano de su casa, una falta de elegancia insoportable. A Pérez de Ayala le quitó el saludo al descubrir que en el repostero de su casa colgaban jamones, considerándolo de pésimo gusto poético. Pero, además, usaba el sarcasmo para referirse a las publicaciones que no le gustaban. A la Revista de Occidente le decía del Desoriente. A Cruz y Raya, de José Bergamín, donde actuaban los poetas que desoían sus consejos, la llamaba la Revista Más o Menos.

En su propia casa tenía actitudes estrambóticas. A las tertulias que organizaba su mujer, Zenobia Camprubí, para no saludar a los invitados, atravesaba el salón tapado por un biombo que dejaba ver sus pies. La llegada de Neruda lo descompuso y comenzó sus ataques furibundos contra esta nueva poesía desde sus artículos dominicales en el diario El Sol. Los jóvenes, sin responder a sus críticas, se desquitaban llamándole por teléfono muy seguido haciéndose pasar por el burro Platero, seguros de la cólera que abatiría a Juan Ramón”

Fragmento del libro “Todo debe ser demasiado. Biografía de Delia del Carril – La Hormiga” de Fernando Sáez. 1997, Editorial Sudamericana.



21 Octubre 2007

Hace unos años, en el día de mi cumpleaños, recibí un libro de regalo. El nombre del autor me era perfectamente desconocido: Dezsö Kosztolányi.

La historia de "Alondra" me impuso el sortilegio de lo cotidiano, creo que siempre estuve esperando que la historia diera un vuelco, que sucediera algo inesperado, porque tanta cotidianeidad me era extraña en una narración; nada de eso ocurrió, sin embargo, la novela me enlazó justamente por el detalle cotidiano, por la rutina, por el paso del día a día, por lo acabado de la descripción -que no aburre- sino que invita a seguir leyendo. Finalmente encontré la comodidad en un mundo donde existe lugar para lo pequeño y lo doméstico. Lo rimbombante, lo ruidoso, no tiene cabida en Kosztolányi.

Lu
________________________________________________________

RESCATE. Un novelista que crece con el tiempo:
Kosztolányi, rey de los húngaros

Ignacio Valente

Dentro de la novela húngara del siglo XX, el crítico postula la superioridad de Dezsö Kosztolányi sobre el popular y más leído Sándor Márai, y también sobre el Premio Nobel Imre Kertész, y analiza la excelencia de sus principales obras. A Chile acaba de

Llegar "Kornél Esti. Un héroe de su tiempo", y otros de sus

títulos también se encuentran disponibles en librerías.


Nos ha invadido en los últimos años una oleada de novelas húngaras de primera calidad, escritas hace ya varias décadas, pero casi desconocidas para nosotros. Este retraso se debe a factores múltiples: políticos -campaña del silencio orquestada por el comunismo en su día-, razones editoriales, y -por desgracia- también literarias: corta vista de los escritores y críticos occidentales, que han venido a descubrirlos a la hora undécima. Imre Kertész recibió el Premio Nobel en 2002, pero, a pesar de su galardón, me parece menos interesante que sus predecesores. Tal vez no lo premiaron sólo por su obra, sino también por solidaridad póstuma con aquellos connacionales suyos que murieron -Gyula Krúdy en 1933, Kosztolányi en 1936 y Márai en 1989- sin ningún reconocimiento mundial, por no decir en el olvido.



Es visible el contraste de los temas: e1 autor de Alondra y Anna la dulce desdeña profundamente las historias de amor y la cuestión social, amén de otras grandezas. ¿Sobre qué escribe entonces? Sobre asuntos nimios y domésticos, sobre casi nada, sobre vidas mínimas y peripecias intrascendentes: sobre las relaciones de una dueña de casa con su criada, sobre el viaje de una muchacha gris a la granja de su tío... He aquí su marca registrada como novelista: su doctorado en cotidianidad. Es una proeza destilar, de lo que parece más anodino, una calidez del corazón o bien una mezquindad humana considerables; conseguir tanta concentración de significado en el lenguaje y tanto interés humano a partir de historias triviales.

¿Por qué es tan interesante que Alondra cocine sin pimentón ni pimienta, o que Anna no pueda dormir la primera noche en casa de los Vizy? Porque los hechos están muy bien escritos, sin duda (no se piense en extensas exploraciones subliminales a lo Proust, sino más bien en toques fugaces a lo Chéjov). Pues lo bien escrito, a su vez, casi no se nota: su lenguaje es también parco y mínimo. La profundidad está en la superficie: esta casi definición de todo arte encuentra una ilustración privilegiada en Kosztolányi.

Alondra y Anna

Alondra -título de la novela y nombre de la muchacha- cuenta sobre un matrimonio de ancianos de provincia apocados, venidos a menos, ensimismados, cuya hija -la niña de sus ojos- soltera fea, inocentona, conmovedora por lo desamparada y doméstica, se ausenta por una semana de vacaciones en el campo. Su padre se da por esos días un imprevisible baño de mundanidad, comidas pesadas, alcohol, naipes, pero antes de volver a la rutina del hogar, y en estado de embriaguez, confiesa a su mujer que no ama sino que odia a su hija. El escritor Mihály Dés, sacando de quicio ese momento -bien dramático, por lo demás-, concluye que Alondra es una obra maestra de ironía y amargura. Pero no hay tal. La nota dominante, en los padres y en la hija, es una conmovedora ternura, un gran amor mutuo, una delicada humanidad, que trasmiten un aire encantador a los nimios sucesos de la historia. Ese talento nos hace recordar la metáfora de Blake acerca de la poesía: "ver un mundo en un grano de arena...".

Algo análogo ocurre con Anna la dulce, sólo que en sentido emocionalmente inverso. Un matrimonio de burgueses de Budapest, los Vizy, sufre el drama indecible y permanente de la criada: todas las que han tenido -muchas, porque duran poco- son perezosas, ladronas, trasnochadoras, insolentes, hasta que llega Anna, la criada perfecta, cumplidora, callada, laboriosa, obediente, que produce en la señora Vizy -un alma en pena, histérica, llena de autocompasión- una especie de trance místico como dueña de casa, un alivio existencial, lo que no obsta para que la trate como una máquina de trabajo, creyendo ser muy generosa con ella. (Es curioso que ni Anna ni Alondra sean los verdaderos protagonistas de estas novelas: lo son más bien, respectivamente, sus empleadores y sus padres.)

Junto con las peripecias funcionarias del señor Vizy, tratadas con una exquisita ironía, este drama de la señora y la criada es el asunto central de la novela, que lleva a la perfección de lo verosímil la tragedia doméstica. Tragedia, porque esa rutina insignificante conduce a los abismos del crimen: a un acto que parece gratuito y que esconde raíces profundas, pero que el autor -por fortuna- no explica ni psicologiza: posee el don superior de la sugerencia. No hay aquí una denuncia de la burguesía, porque Kosztolányi es demasiado objetivo -a la vez frío y humano- para tal cosa. Pero la nota dominante no es aquí tierna, como en Alondra, sino irónica y cruda.

El estilo y el hombre

"Todo lo que Kosztolányi escribía era invariablemente perfecto". Aunque ponderativa, esta sentencia de Márai da razón de la capacidad de nuestro autor para convertir lo cotidiano en odisea y dar a lo doméstico una categoría metafísica. La perfección más perceptible de su estilo es un gran poder de síntesis, a la manera de ciertos anglosajones. Su lenguaje cumple con el clásico "nada sobra, nada falta": escribe lo justo, con esa justeza que es la justicia literaria. Simple, conciso, claro, límpido, austero, necesita un mínimo de pinceladas para crear una atmósfera o un carácter. Casi resultaría demasiado parco si no fuera por la gran riqueza de sus diálogos, hechos de parlamentos breves y certeros.

Kosztolányi escribe como los clásicos. Alguna vez dijo de sí: "Yo soy poeta latino", y la atribución es acertada: en lo verbal por la austeridad, y también en lo biográfico, donde Séneca sería un punto de referencia posible. La perfección de su prosa se debe en buena parte a su condición de poeta, pero no en el sentido convencional de introducir en el relato metáforas brillantes (que suelen contaminar la narración), sino en el sentido opuesto: por la palabra exacta; por aquello de "era un poeta y amaba la precisión". Extraño híbrido de dandy y estoico sobre un trasfondo cristiano, nuestro autor abarcó un amplio espectro formal, que iba del modernismo y esteticismo post-romántico a lo que sería más tarde el nouveau roman (por su desnuda objetividad narrativa). Otro dato importante detrás de su narrativa es su condición de gran traductor: por ejemplo, de Shakespeare y Wilde, de Goethe y Rilke, de Baudelaire y Maupassant, de Unamuno y Machado, todos ellos presentes en su maestría.

Hacía el final de su vida, Kosztolányi escribió una novela muy distinta de las anteriores: Kornél Esti. Un héroe de su tiempo. De partida nos sorprende lo de héroe -¿edificante?-, hasta que entendemos la irónica ambigüedad de la expresión. Se trata de un antihéroe por excelencia. Kornél es un disidente nato, un bromista irreverente, un escritor frustrado, que hace pacto con un escritor de éxito: éste, que carece de una vida interesante y sólo sabe escribir, recibirá de aquél la información de una vida aventurera, para narrarla entre los dos. La novela se presenta como el producto de esta cooperación; no tiene línea argumental ni unidad, sino que está hecha de fragmentos discontinuos de la vida de Kornél, algunos de los cuales parecen reflejar episodios biográficos de Kosztolányi. No cabe hablar aquí de estilo conciso y apretado. Hay pasajes memorables, pero el resultado es desigual; está por debajo de la calidad de Anna la dulce y de Alondra, que es excepcional.

Porque estas dos novelas, que no han ganado ni al parecer ganarán ya la popularidad de las obras de Márai, contienen más belleza, más arte, más sustancia y un más sutil secreto humano. Confío en que no les faltarán lectores, menos abundantes pero capaces de un gozo más intenso y puro.

____________________________________________________




Sobre TINTA VERDE

Me preguntaron una vez, qué quieres que se diga de ti? Simplemente que soy una mujer que escribe para no llorar y en el intento de escribir echa a volar las palomas de sus muertes y resurrecciones. Bienvenidos a mi buhardilla! Aquí cada uno se acomoda como puede y todos tienen cabida. La conversa es gratis... y los sueños también. Ya nos vemos! Lu Leyendo mis poemas en la Casa de la Cultura de Maipú Monedas - Armando Rubio "Engominado, pulcro, penetro en las iglesias altivamente cirio con mi cara de hostia dominguera. Y me arrodillo, y me confieso, y me persigno, y regreso a la calle para comprar barquillos con monedas hurtadas al abuelo." ......................................

Itinerario, directorio cultural de Hispanoamérica

............................. ........................... Variations From Rossinis - Paganini